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Cómo cuadrar el frente de una cocina cuando la pared no es recta
Esto pasa más de lo que parece: la pared de una cocina no es perfectamente recta de un extremo a otro. En este trabajo, un extremo de la pared estaba a 90 grados, pero según avanzaba hacia el otro extremo se iba abriendo, hasta unos 97 grados. Si montaba los muebles simplemente pegados a la pared, todo el frente de la cocina habría heredado esa misma desviación y habría quedado torcido a la vista.
Lo primero es entender el problema exacto: no es que la pared esté "un poco torcida" en general, es que el ángulo cambia de forma progresiva de un extremo al otro. Hay que medir ese ángulo en varios puntos —no solo al principio y al final— para saber exactamente cuánto se abre en cada tramo de la pared.
El objetivo no es que el mueble copie la pared, sino todo lo contrario: que el frente de todos los muebles —la línea que se ve, con las puertas y cajones— quede perfectamente recta y a 90 grados de un extremo a otro, usando un nivel láser como referencia real en vez de la pared.
Para conseguir eso, cada tumba que iba contra esa pared torcida tuve que recortarla individualmente por detrás, en la parte trasera del cuerpo del mueble que no se ve una vez montado. Cada tumba necesitaba un recorte distinto —unos pocos centímetros, un poco más en las que estaban más cerca del extremo donde el ángulo se abría más— porque cada una tocaba la pared en un punto distinto de esa desviación progresiva.
El resultado es que la parte trasera de los muebles, la que queda pegada a la pared, sigue exactamente la geometría irregular real de la pared —cada corte distinto del de al lado—, mientras que la parte delantera, la que se ve al entrar en la cocina, queda como una línea perfectamente recta a 90 grados, sin que las puertas y cajones queden descuadrados entre sí.
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